Música

jueves, 17 de octubre de 2013

El pasado te condena


Pronto algunos chicos y chicas terminan la secundaria y ya se están preguntando qué es lo que más extrañaran de esos años. Seguramente serán las fiestas después de exámenes, los amigos y las tarifas preferenciales en las combis, cines y espectáculos. Cuando estas en quinto de secundaria, te preguntas algo parecido. Ya en la universidad, quieres cantar el Himno Nacional todos los lunes por la mañana. Si estas por terminar el colegio, aprovecha tus últimos días de recreo porque en el instituto o la universidad vas a extrañar estas cosas:
  1. La nota "redondeada". Si en el colegio obtienes un 10,5; sabes que estas aprobado. El "profe" convertirá tu vergonzosa calificación en un honrable 11(si eres conformista) como premio a tu esfuerzo. En la facultad, en cambio tienes que rogar para que te suban medio punto en un examen. Y es que, a fin de ciclo, tienes que sumar todas tus notas, con decimales incluidos, para saber si has aprobado. Aunque no lo creas, puedes jalar por un insignificante 0,1. Al profesor no le conmueven las lágrimas "Ya no estas en el colegio", te recuerda. Por eso, si quieres evitar que la calculadora se convierta en tu fiel compañero, no le niegues tu amistad a tus apuntes y libros.
  2. Que te llamen por tu nombre. Ahora eres un código. Tu nombre se convierte en una letra y varios números. en el mejor de todos los casos, el profesor te llama por tu apellido. ¿Imaginas lo difícil que seria para él ubicarte entre tantos rostros? Con tu U320059 revisas el correo, rindes exámenes, pagas la pensión, te prestan un libro. Escuchas tan poco tu nombre que llegas a aceptar que te pongan un apodo.
  3. "Tirarte la pera". Salir de casa y no entrar al colegio: adrenalina pura. Hacerse el enfermo para liberarte de una tarea que existe. En la universidad faltas a clases cuando te da la gana y al profesor poco le interesa. Te vas al taco, al PlayStation, al cine, a un "lugar más privado", y y sientes todo como si nada. Tu ausencia es apenas una "F" al lado de tu nombre en la lista. Lo peor de todo es que, al día siguiente, toman una práctica sobre la clase que te perdiste. En general, lo prohibido en el colegio, una vez fuera de él, resulta normal y hasta aburrido.
  4. Tiempo para vagar. En el colegio llevas más de diez cursos y siempre tienes tiempo para hacer actividades extra, mientras que en el instituto o universidad, con las justas puedes con cinco. Sientes que el tiempo nunca te alcanza. Más de una vez pides al profesor que no sea malito, que reciba u trabajo por correo o que pase el examen para el lunes. Recuérdalo: no te gradúas sin haber dado un sustitutorio o un examen de recuperación. Al final, adviertes que esa sensación de libertad que ofrece la educación superior te ha dejado a dejar todo para mañana.
  5. Siempre hay una segunda oportunidad. Con uniforme escolar, jalas un bimestre, dos bimestres, tres bimestres, todo el año y no pasa nada. Te recuperas en el "vacacional". En el instituto o universidad, te vas a la "trica" y adiós carrera. Si en el cole te peleas, vas a la dirección y llaman a tus padres. En la universidad, te echan sin compasión y hasta te ponen una denuncia policial. Además, si en el colegio vacilas al profesor, ganas la admiración de tus amigos. En la universidad, un enemigo, un cero y una bica.
  6. Las propinas. Con tantas copias, impresiones y materiales que sacas, así como los sándwiches triples y cafés que compras, nunca tienes plata. Antes de llegar al quiosco, escogías, comprabas y te sobraba el dinero. Si no tienes un trabajo, o un papá generoso, ahora empeñas tu carné universitario en la cafetería. Tocas fondo cuando no tienes dinero para la juerga y tienes que decirles a tus amigos que estas enfermo o que prefieres quedarte en casa a estudiar. Es cuando quisieras cortar césped o cuidar a tu sobrina y -como ya sabes- no tienes tiempo.  
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Espero que les halla gustado este artículo que lo saque de una revista para que puedan apreciar los cambios que ocurren entre el cole y la universidad.
Pero no se asusten cada uno sabrá sobrellevar esto.

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